La agresividad es un rasgo tan fundamental, que difícilmente se topen con un jugador de élite que no la posea. Es más peligroso un jugador que entra mandando que otro que lo hace viendo. Es más peligroso un jugador que responde a las apuestas rivales con revires que otro que vuelve a ver. Claro que hay que saber canalizar toda esa energía. No es cuestión de andar por ahí dando manotazos en el aire. La agresividad es el músculo, la fuerza que da vida a toda la maquinaria que se pondrá en movimiento en el momento preciso,
2. Rigor en la selección de barajas de ingreso
El buen jugador escoge con sumo cuidado las barajas con las que va a participar. El sistema de selección por el que vinimos bregando es el de ser ajustados. No sólo es el mejor, sino que también el más recomendable, sobre todo para principiantes y players intermedios.
La selección depende de dos criterios esenciales: el valor en sí de las barajas y desde qué posición se las recibe.
Pero no son los únicos. Hay otros criterios de selección. Sin que la lista pretenda ser exhaustiva, podemos señalar los siguientes:
- Si es un torneo, cuál es el valor de los ciegos y más importante aún, la relación con la pila de fichas.
- Si se tratara de una mesa de efectivo, el valor del ante,
- Si se es agresor o se está en calidad de defensor.
- Número de players actuales o que puede llegar a haber en el pozo.
- Número de players en la mesa y estilo de ellos,
- Nivel de juego. Si hay diferencias marcadas en su favor, el buen jugador sabe que puede soltarse.
En síntesis, para ser un ganador en el póker hay que jugar ajustado.
Es cierto que todos tienden a soltarse cuando les va repetidamente bien.
Lo más probable es que estas victorias sean producto de las fluctuaciones características del corto plazo. Por lo tanto, en la inmensa mayoría de los casos, hay que volver al juego original. Son muy pocos los que pueden incorporar un exceso de manos de ingreso al juego que no sólo no bajen las ganancias, sino que las eleven.



